Estoy muy orgulloso de Leo Messi. Desde que tengo Barça TV sigo con mucho interés la cantera del Barcelona. De hecho, lo que más me gusta del canal son los partidos de las categorías inferiores y el programa "Promeses", en el que cada lunes repasan la jornada del fin de semana de todos los equipos azulgranas desde el Barça Atlétic hasta los Benjamines. Y fue gracias a ese programa que descubrí a Leo Messi.
Hoy, el mundo entero le conoce, pero hace siete años era un niño absolutamente anónimo. No me puedo poner ninguna medalla con él, porque cualquiera que le hubiera visto con esa edad habría pensado lo mismo que yo: que era un prodigio y que apuntaba a estrella del fútbol. Lo veía yo y lo vería cualquiera (bueno, Kontalante probablemente diría que chupaba mucho y que la prensa lo inflaría, pero el resto reconocería al instante al futuro crack). El propio Carlos Rexach cuenta siempre que cuando fue a verlo para decidir si fichaba por el Barça en el partidillo que se organizó para probarlo, llegó con el partido empezado, entró por una puerta y caminó hacia donde estaban los responsables del fútbol-base. Mientras caminaba, miraba el partido, y al llegar a ellos les dijo que había que ficharlo ya. Es decir, tardó los dos o tres minutos que pudo tardar en recorrer media grada en tomar la decisión. Rexach dice que lo decidió nada más ver lo que hizo con la primera pelota que recibió. Y le creo. Yo tuve esa misma sensación la primera vez que le ví jugar en el cadete del Barça. Era el jugador diferente a todos, el que desequilibraba, el que sembraba el terror en las defensas. En ese cadete irrepetible jugaban entre otros Gerard Piqué y Cesc Fábregas aparte de Messi. Todos muy buenos, muy académicos, pero Messi era otra cosa. Una ardilla que se infiltraba con el balón por donde nadie podía pasar, como un relámpago que penetra entre un bosque de piernas rivales. Era un cañón.
En una temporada jugó en cuatro categorías diferentes. No se si habrá habido un jugador capaz de hacer eso con 16 años. Empezó la temporada en el Juvenil B, pese a estar aún en edad cadete, pero era tan bueno que ya le subieron un nivel sobre su edad. A los pocos partidos ya le subieron al A. Al terminar la primera vuelta subíó al Barça C, y antes de acabar la temporada ya le hicieron debutar ocn el Barça B. Todas las categorías se le quedaban pequeñas.
Al año siguiente empezó en el Barça B, pero Rijkaard ya le había echado el ojo, y en Octubre de ese año empezó a convocarlo con el primer equipo. Le hizo debutar en el campo del Español, y el resto de la historia ya la conoceis. Ese chaval enano que zigzagueaba a toda velocidad con el balón cosido a la bota izquierda por los campos de la regional catalana, hoy en día es Balón de Oro. Y yo, doblemente orgulloso, una por barcelonista y otra por haber apostado por él cuando aún era solo un brillante proyecto. Leo me ha ganado. Es aún mejor de lo que yo había diagnosticado.
No me gusta el Balón de Oro como premio. No creo en los premios individuales para los deportes colectivos, salvo aquellos que se hacen en base a criterios objetivos (máximo goleador, menos goleado, etc.). Pero elegir al mejor jugador mediante votos me parecerá siempre injusto, por mil razones. Sobre todo teniendo en cuenta el criterio que siguen los de France Football desde hace varios años, que votan por los títulos ganados, como si los títulos los ganaran los jugadores en vez de los equipos. Por esa regla de tres, Villa nunca estará ahí mientras siga en el Valencia. Ni Agüero. Y nunca podrá ganarlo Ibrahimovic en año de Mundial, igual que no hubieran podido Weah o Best, por tener la "desgracia" de haber nacido en paises poco potentes. Es una soberana injusticia.
Lo menos injusto de todo sería votar simplemente por el mejor jugador, independientemente de lo que haya ganado su equipo. ¿Quien es el mejor? Pues éste. Y punto. Con ese criterio, yo creo que Messi ya llevaría dos o tres balones de oro. Porque tengo claro que si preguntas a los aficionados, a los periodistas, a los entrenadores y a los propios jugadores, ¿qué jugador querrías tener en tu equipo? creo de verdad que Messi sería el más nombrado del mundo, pero no solo ahora, sino desde hace dos o tres años. Pero bueno, ahora ha habido triplete y gracias a que juega en el Barça ha logrado ganar este reconocimiento individual. Y no ha sido un triunfo cualquiera, ha ganado con el mayor porcentaje de votos de la historia. Y ha sido el segundo jugador más joven de la historia en lograrlo, solo superado por Ronaldo -el bueno, no el portugués-, que lo ganó con 21 años (Leo tiene 22).
Pero no es un triunfo solo de Messi. Es un triunfo del Barça y especialmente de su cantera. Porque el tercero ha quedado Xavi, y el cuarto, Iniesta. Eso significa que tres de los cuatro mejores jugadores del mundo se han formado en la Masía. ¿Os haceis idea del mérito que tiene eso? ¿Conoceis algún otro caso similar en la historia del fútbol? ¿Es o no es motivo de orgullo infinito?
El trabajo de la cantera barcelonista es digno de todo elogio. El señor Johan Cruyff puso los cimientos, marcó las pautas, y desde entonces las categorías inferiores del Barça trabajan en una misma dirección. El Barcelona ficha niños muy técnicos, no importa que tengan más o menos cuerpo. Importa la calidad. El primer equipo juega a tener mucho el balón, es su arma. Y para tener siempre el balón necesitas dos cosas: una gran técnica individual, y manejar muy bien el juego de posición. Lo primero se tiene o no se tiene (los que lo tienen, fichan) y lo segundo se aprende en la cantera azulgrana.
Xavi llegó al Barcelona en edad alevín, procedente del Jabac Tarrasa. Culé desde la cuna, imaginad lo que representa para un niño barcelonista de una ciudad de fuera de Barcelona llegar al Barça. La rehostia. Como Guardiola, cuando llegó desde Santpedor a la Masía.
Mi primer recuerdo de Xavi no es con el Barça sino con la selección española sub-17. Yo por aquel entonces no tenía el canal Barça y no veía los partidos de las inferiores. Así que seguía a los internacionales cuando los televisaban. Xavi, Gabri y Bermudo eran los barcelonistas de aquel equipo. Los tres titulares indiscutibles. A la sub-17 le siguieron todas las categorías siguientes, porque Xavi fue internacional siempre, en todas las categorías.
En el Barça le vi por primera vez con el Barça B, en una promoción de ascenso que jugaron contra el Castilla. Televisaron el partido de vuelta en el Bernabeu y ganó el Barça 0-2. Era el típico 4 de la cantera del Barcelona de toda la vida, cabeza alta, todo al primer toque, mandando y dirigiendo, en fin, lo de siempre. Al año siguiente, ya en segunda A, vi bastantes partidos de Xavi. Jugaba en aquel equipo con Gabri, Puyol, Luis García, Mario Rosas, Babangida, Cuadrado, y algunos más que no recuerdo ahora. Era muy bueno, pero desde luego yo no habría apostado porque llegara a ser tan bueno como ha terminado siendo.
Y es que el señor Hernández es impresionante. Todos los jugadores del Barça deberían estar en deuda con él, porque a todos los hace mejores. Tiene un dominio de la situación como no he visto a nadie. Cualquiera que haya jugado un poco al fútbol sabe lo difícil que es pensar cuando tienes el balón en los pies y juegas rodeado de rivales que te aprietan. En cambio él maneja esas situaciones con una naturalidad inhumana. Lo que hace Xavi, de verdad, es una de las cosas más difíciles de hacer en el fútbol. El problema es que hay que haber jugado para saberlo. Por eso a Xavi lo valoran mucho más los futbolistas y entrenadores que los periodistas y aficionados, que solo ven lo que más luce.
Y luego está Iniesta, que llegó, como Messi, con trece años a Barcelona. Había destacado en el torneo de Brunete con el Albacete y tanto Madrid como Barça se interesaron por él. Sus padres dieron prioridad al Madrid porque eran madridistas y porque les quedaba más cerca de Albacete, pero entre vivir en La Masía con la educación asegurada y vivir en una pensión, tuvieron claro que se iban a Barcelona.
A Iniesta no lo pude ver en las inferiores del Barça salvo en un partido de una final de una especie de mundial de cadetes que transmitió TV3 y en el que Iniesta marcó el gol del triunfo. Era el mejor del equipo junto con un tal Gilberto al que seguí la pista pero que se fue echando a perder y que ahora mismo juega en el Gavá. Luego ya no volví a ver a Iniesta hasta que llegó al Barça B, donde también destacaba mucho jugando de medio centro. Todo el mundo decía que sería el continuador de la estirpe de Milla, Guardiola, De la Peña, Xavi, etc. Por aquel entonces, Guardiola le dijo a Xavi que Iniesta les superaría a los dos. Camino lleva.
A Iniesta le costó mucho más que a Messi hacerse un hueco en el once titular del Barça. Messi llegó y en tres partidos le quitó el sitio a Giuly. Iniesta en cambio se pasó tres o cuatro años ganando minutos poco a poco, jugando cada año un poco más, pero sin terminar de consolidarse con Rijkaard hasta prácticamente la última temporada del entrenador holandés. Es por eso que el mundo ha tardado tanto en descubrir a Iniesta, que ya tiene 25 años y tengo la impresión de que podría haber triunfado varios años antes. No olvidemos que el año pasado, Iniesta ni siquiera figuraba entre los 30 nominados al Balón de Oro.
El año pasado estuvo sobresaliente, genial. Ojalá este año rinda al mismo nivel, y que esta vez se lesione menos. Andrés hizo partidos el año pasado inolvidables, y salió aclamado del Nou Camp en un montón de partidos. Y claro, todos los barcelonistas le adoraremos por los siglos de los siglos aunque solo sea por ese disparo histórico en Stamford Bridge que nos hizo pasar del infierno al éxtasis y que fue tan importante o más que los goles de Eto'o y Messi en la final de la Champions.
Claro, cuando tu eres capaz de fabricar un Messi, un Xavi y un Iniesta, ya tienes medio equipo hecho para ganarlo todo. Solo tienes que acertar un poquito en fichar lo que te falta. Si además la cantera también te produce un Valdés, un Puyol, un Busquets y un Piqué, pues es muy fácil acertar en esos pocos fichajes que necesitas. Un lateral izquierdo que no desentone, un negro para el centro del campo que aporte algo de músculo (y que no esté carente de calidad) y un delantero centro que esté a la altura de los cracks (Ibrahimovic, el delantero con más magia desde Romario).
Por eso el Barcelona debería aprovechar estos momentos para engordar el palmarés. Porque tiene a Messi, Xavi e Iniesta. Y estos tres enanos diabólicos no tienen precio. Tenerlos juntos en tu equipo es un placer que solo los barcelonistas sabemos cuan grande es. Y saber que los tres son fruto del árbol que en su día plantó Johan Cruyff hace que de aún más gusto todavía.

Quiero terminar este homenaje con un video de Nike que ponían en Barça TV en el 2004, cuando Messi aún estaba en el Barça B y era la mayor promesa de la cantera barcelonista. Era un anuncio con la música del himno del Barça tocado con guitarra eléctrica, en el que salían chavales de la cantera haciendo virguerías y nos pedía que recordasemos sus nombres, porque esperaban ser estrellas del fútbol. Curiosamente, uno de los que sale es Jonathan Dos Santos, que entonces estaba en el infantil y ahora ya juega minutos en el primer equipo (sí, el hermano de Giovanni).





















